

En 1266 (febrero) Jaim e I de Aragón entra en la ciudad anexionándola al reino de Castilla y, finalmente, hacia finales de siglo, Murcia pasa a ser no solo reino protegido sino también gobernado por la Corona de Castilla. A partir de entonces, Murcia sufrió una transformación gradual orientada a adaptarse al modelo cristiano. Una de estas obras fué llevada a cabo por el propio Jaime I, que ordenó abrir una calle ancha y recta a través del zoco árabe que conectara la mezquita con la llamada "plaza del Mercado", típico enclave medieval donde se llevaba a cabo el comercio de la ciudad. En aquel entonces, la mezquita se hallaba situada en lo que hoy es la catedral, y la plaza del Mercado es la actual Plaza de Santo Domingo. La calle ancha y recta a la que hacía referencia es hoy Trapería. Esta calle, junto a la perpendicular calle Platería forman una encrucijada que recorre el casco viejo de la ciudad de un extremo al otro. Durante siglos, el punto donde ambas calles se intersectan formando una cruz fué conocido como las Cuatro Esquinas de San Cristóbal, por figurar una imagen del santo en una hornacina. Hoy se ha quedado en las "Cuatro Esquinas" aunque ni siquiera hay un letrero indicador: solo tres sucursales bancarias y una heladería conforman el enclave. Los nombres de Trapería y Platería han permanecido hasta la actualidad y vienen de los días medievales de comercio con los talleres y negocios que trataban con malteses, genoveses, catalanes, etc. Curiosamente hoy la calle denominada Trapería esta jalonada de numerosas entidades bancarias y financieras, mientras que la llamada Platería esta salpicada a izquierda y derecha de comercios dedicados a la venta de modas y textiles.Hacia finales del s.XIV y durante el s.XV fueron expulsados todos los moriscos de la región y pacificado los territorios tanto de la zona como de las fronteras con regiones vecinas, lo cual dió un período de estabilidad que se reflejó en el desarrollo de Murcia. Así, en el s. XVI, florecieron todas las ciudades del reino. El arte y la cultura también se vio revitalizado y se proyectaron magnas obras como la construcción de la Iglesia de La Merced (actualmente adyacente al edificio del Campus Universitario de La Merced, en la capital).El s.XVII fué especialmente duro en Murcia por diversos factores: el clima que arrasaba cosechas enteras, epidemias que diezmaban la población y la presencia de piratas berberiscos que saqueaban sus costas impidiendo todo contacto exterior por mar. El s.XVIII no fué mucho mejor en este sentido, pero comenzó el desarrollo de una economía minera e industrial que vendría a sumarse a la tradicional de siglos anteriores basada en los sectores agrario, artesanal y comercial. Después de esta época un tanto favorable, el siglo XIX se inaugura con una nueva crisis motivada por un período de sequías, seguido de importantes inundaciones, de la guerra contra Napoleón y la ocupación en 1809 de la ciudad de Murcia por las tropas francesas. Además, las fiebres palúdicas asolaban ciudades como Cartagena y Caravaca, la fiebre amarilla causaba estragos en Mazarrón y Cartagena y el cólera hacía lo propio en Puerto Lumbreras y Lorca. Habrá que esperar a la mitad de siglo para que se invierta la situación. Políticamente, las ideas republicanas movieron a la revolución de 1868 y al estallido secesionista del 73 en el cual se proclamó el cantón murciano. Murcia entra en el s.XX en un manifiesto subdesarrollo marcado por la imposibilidad de la región por incorporarse al mercado nacional e internacional pues se hallaba en una situación precaria, basada en una nada destacada industria de capital extranjero y un comercio que no había sido capaz de traspasar las fronteras regionales.

No obstante, el apoyo por parte del General Primo de Rivera (1923-1929) y su política puso en marcha una gestión eficaz en estas tierras. Así, Murcia se incorpora definitivamente al ritmo del país impulsando la industria, potenciando los sectores de conservas, cítricos y pimentón y modernizando su agricultura. Con posterioridad se implantara la Republica en todo el Estado y tras la Guerra Civil, se configura una nueva España bajo la atenta mirada del General Francisco Franco. La Región es ampliada con la provincia de Albacete.
Tras el régimen, y la llegada de la democracia, la Región recupera su carácter uniprovincial y se intentan igualar las actividades económicas y políticas de sus ciudades mas importantes, que son Cartagena y Murcia. En la década de los 80 y 90 la ciudad de Murcia hace un gran esfuerzo y se sitúa en unos niveles socio económicos de los que había carecido hasta entonces, en comparación a otras ciudades de la geografía nacional de similares características.La ciudad de Murcia encara el desafío del siglo XXI con retomadas fuerzas. Un vigoroso impulso económico que hace de esta zona un importante enclave de modernizadas estructuras, tanto económicas y de comunicación, que se expanden y entrelazan con las poblaciones de su entorno y las de mas allá de sus fronteras geográficas.
